Depende de tu audiencia, pero en muchos casos sí es recomendable.
Si trabajas con clientes hispanos e ingleses, una web bilingüe no solo mejora la experiencia del usuario, sino que aumenta la confianza.
Sin embargo, no se trata de duplicar contenido de forma literal. Cada idioma puede requerir ajustes en tono, estructura y énfasis.
Por ejemplo:
- En español, suele funcionar mejor un enfoque más humano y explicativo
- En inglés, suele funcionar mejor un enfoque más directo y estructurado
Una buena página bilingüe no se siente traducida, se siente diseñada para cada audiencia.