No existe una “frecuencia perfecta” universal, pero sí existe un principio clave: la consistencia importa más que la cantidad.
Las redes sociales no premian a quien publica más, sino a quien mantiene una presencia estable en el tiempo.
Para la mayoría de negocios pequeños, un ritmo realista es de 2 a 4 publicaciones por semana. Esto permite mantener visibilidad sin agotar recursos ni depender de la inspiración diaria.
Publicar demasiado durante una semana y luego desaparecer envía una señal de baja actividad tanto a los usuarios como a los algoritmos. En cambio, una presencia constante construye familiaridad, y la familiaridad construye confianza.