No necesitas rediseñar tu web constantemente, pero sí mantenerla actualizada estratégicamente.

Deberías revisarla cuando:

  • Cambias tus servicios o precios
  • Notas que no está generando contactos
  • Tu negocio ha evolucionado pero la web no lo refleja
  • Hay información desactualizada o confusa

Además, pequeñas mejoras continuas (texto, estructura, llamadas a la acción) suelen tener más impacto que rediseños completos frecuentes.

Una buena web no es un proyecto cerrado, es un sistema que evoluciona con tu negocio.